A Miguel no le gustó Juan y gruñó:
—Hacen buena pareja, y si no fuera porque esta vez le ha salvado la vida a Lorena, ¡me la jugaría con él!
¿Cómo no iba a enfadarse Miguel con Juan por haberle hecho tanto maltratar a Lorena y por haberla hecho mudar de piel estos tres últimos años?
El rostro de Lorena se desencajó ligeramente.
Los pocos enredos y forcejeos que habían nacido antes parecían una broma.
En presencia de Susana, Lorena era siempre el que no fue elegida.
Ahora que se había encontrado