—Señor López, la abuelase despertó hace un momento, pero ahora se vuelve a dormir, que es lo normal.
La examinamos y el hematoma en su cerebro desapareció, así que échele un vistazo, seguro que se recupera del todo en poco tiempo.
Juan asintió levemente con la cabeza y dio las gracias mientras el alivio bañaba su frente, y luego se dirigió a la sala.
Lorena le siguió de cerca.
Dentro de la sala.
El estado de la vieja se estabilizaba, su rostro estaba sonrosado y tranquilo, y se podía ver que se