Sólo parecidos, ¡y lo dice él como si fuera una copia perfecta!
Polo hizo una mueca.
Juan resopló con arrogancia, y el desdén entre sus cejas fluyó, sin disimulo.
Ni siquiera se molestó en responder con una palabra.
La ventaja mayor de Polo era que se parecía a él, si no, ¿Lorena le habría echado un vistazo?
Lorena no quería decir mucho. Dio un rodeo para alejarse de él.
El resultado fue que Juan le agarró de la muñeca:
—Te acompaño de vuelta.
El tono de Lorena era indiferente:—Suelta.
Los largo