Lorena sonrió levemente, Polo era tan exageradamente entusiasta.
Se quedó aquí hasta que José llegó a casa y le invitó a cenar. El hombre lo aceptó alegremente, se marchó después de cener.
José incluso le dirigió una mirada de satisfacción.
Era como si por fin Lorena abriera los ojos para observar el mundo.
—Polo es bueno, sólo que no lo conoces bien, tómate tu tiempo.
A Lorena se le heló la boca de la risa.
—Papá, empecemos a conocernos, sólo somos amigos ...
¿Polo le dijo que le gustaba unas v