Había escuchado cada palabra dicha por el sicario al que acababa de dejar irse con el dinero que le había prometido. Se sentía asqueado, Ciacco Morgan era un hombre despreciable, y el saber hasta el último detalle de cómo fue planeada la muerte de sus padres y de el mismo en dos ocasiones diferentes, lo había enfermado.
“El llego un día a mi territorio con un maletín cargado de dólares y hombres escudándolo. Me pidió que acabara con un hombre al que odiaba y le estaba estorbando, así como con s