Se coloreaba los labios de su carmín predilecto. Aquella falda de lápiz se le ajustaba seductoramente al cuerpo y la blusa plateada que dejaba ver mucho de sus atributos naturales, iba a juego con los altos tacones del mismo color. Sus ojos verdes los había maquillado con un sombreado negro, su piel morena lucia radiante, y su melena oscura le llegaba hasta la cintura, dejando ver su aire sumamente sexy y seductor.
Esa noche, Hildegard estaba dispuesta a cazar a su hombre. Cada año, los Morgan