Diego
Las campanas de la iglesia estaban sonando, un repiqueteo fuerte y metálico que vibraba directo a través de las suelas de mis zapatos y subía hasta mi cráneo. Me paré cerca de las pesadas puertas de roble de la catedral, con las manos metidas en los bolsillos de mis pantalones, viendo a la multitud reunirse en los escalones de piedra. Todos estaban vestidos con sus mejores prendas de gala: corbatas de seda, vestidos de diseñador, joyas de oro que captaban la luz de la tarde. Era el tipo d