Capítulo 8
Fernando bajó al sótano, donde aún quedaban rastros de mi sangre, y se recostó mirando fijamente la radio.

Fernando, ¿estás recordando lo que me dijiste mientras moría? Decías que debía sentir lo mismo que tu querida Milena, que debía tener una muerte horrible, que debía vivir peor que un animal. Pero Fernando, Milena solo tenía un resfriado, mientras que yo morí, asesinada por tus propias manos.

De repente, Fernando se incorporó, su mirada recuperó la frialdad:

—Daniela, tú te lo buscaste, ¿por
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