Elena
Nunca imaginé que volvería a entrar a un tribunal sintiéndome tan pequeña.
Había pasado toda mi vida admirando la justicia. Estudié leyes de vez en cuando convencida de que las personas malas terminaban pagando por sus actos y de que la verdad siempre encontraba la forma de salir a la luz.
Ahora estaba sentada en una sala abarrotada, mirando la puerta por la que en cualquier momento aparecería mi propia hermana acusada de secuestro y asesinato.
La ironía era tan cruel que apenas podía