Elena:
—Pobrecilla...
«Joder mi estómago». Evoca mi mente ante unas palabras que me obligan a despertar.
—Dejémosla descansar.
—¿No has visto la hora? Prepara la ducha y dile a Clara que traiga una taza de café con un analgésico.
—Mama... Todo saldrá bien.
—No será así si sigues demorándote, vamos, has lo que te he pedido, yo me encargo de levantarla.
«Si supieran que estoy despierta, pero con pésimas ganas de abrir los ojos».
—Ele... —susurra mientras sacude mis hombros—. Elena, despierta ca