Al día siguiente, cuando Lorraine despertó, no había descansado, se enteró de que su padre no fue a dormir a casa.
Se levantó y miró a su madre, Lorraine se armó del valor que le faltaba, bajó la escalera y la miró
—Madre, debo hablarte de algo, debes saber algo sobre papá.
Fedora la miró intrigada, pero la empleada abrió la puerta y Steven entró, era el detective encargado de buscar a su hija desaparecida.
—¿Puede esperar, hija?
Lorraine miró a ese hombre y a su madre.
—Si madre, yo debo