—¡No! No es su hijo.
—¡No mientas! —exclamó llorando—. Arruinaste a una familia, ¿Te sientes feliz por eso?
Oliva negó.
Lorraine salió y Olivia lloró arrodillándose en el suelo, sollozó tan triste, luego corrió a buscar a su bebé, lo cargó y lo arrulló
—Ya mi amor, no llores, estaré bien, seré fuerte por los dos, ojalá tu abuela estuviera aquí, ojalá no estuviera muerta, ella nos daría fuerza interior para sobrevivir.
Lorraine salió de ahí y condujo el auto, se detuvo en una cafetería, lueg