Viktor fue llevado hasta el único hospital de la Isla, Rosaleen perseguía la camilla, observando a su esposo, hasta que llegaron a la sala de urgencias, y ya no le dejaron pasar, la mujer estaba desesperada, suplicaba por entrar, John la calmó.
—Él es muy fuerte, ¡Perdóname, Rosaleen! Es mi culpa.
Rosaleen miró su rostro desolado, y acarició su cara, lo abrazó.
—No, hijo, esto es algo entre Viktor y yo, me he equivocado tanto con él.
—Yo también —dijo John, mirando de reojo a Amy
—Haz lo co