Capítulo Cuarenta y dos: Toda la verdad. Parte 2
Amy Lang se armó del valor que no sentía, caminó unos pasos, miró el cerrojo de la puerta. Tuvo tanto miedo, pero se atrevió a abrirlo.
John estaba desesperado, del otro lado, pero cuando escuchó, se quedó congelado. ¿Amy abrió la puerta? John sintió temor, pero se volvió valiente, giró la manija, y entró, la encontró en medio de la habitación, mirándolo con ojos grandes, llorosos, estaba pálida, verla así estrujo su conciencia, tuvo temor de que enfermara de miedo por su culpa.
—Amy… sé que,