Amy caminaba de un lado a otro en el pasillo del hospital, esperaba a que le dijeran información sobre John.
—¿Usted es la esposa de John Miller?
Amy pensó en su respuesta.
—No, no soy la esposa de John Miller —dijo con frialdad—. Solo una conocida.
—Entiendo.
—¿Cómo está?
—Solo podremos hablar con su familiar.
—No tiene familiares, es huérfano, así que yo soy lo único que tiene.
—El señor está bien, se repondrá, fue estabilizado.
Amy respiró profundo, liberándose del miedo.
—¿Puedo ve