Amy volvió a casa, al llegar recibió la visita de Khan Ferguson, le sorprendió saber que ese hombre aún se encontraba en Edimburgo y no en la Isla, donde tenía sus negocios.
Estaban solos, él tomó su mano, su mirada era siempre pacífica, encantadora, pero Amy podía ver más allá, algo que simplemente no terminaba de convencerle, algo que no le gustaba.
—Estoy bien, gracias por preguntar.
—He pensado mucho en ti, hasta soñé contigo.
A ella no le gustó que él dijera eso, consideró que era muy a