Mundo ficciónIniciar sesiónValentina apenas se movía. El mareo le golpeaba la cabeza como una gran ola. Cerró los ojos repetidamente para contener el dolor, pero fue inútil: el agarre se hacía más fuerte.
—Argh... —se quejó en voz baja.
—¿Qué te duele, Valen? —Alejandro le tocó la cara.
El toque fue rechazado débilmente; pero si Valentina hubiera tenido fuerzas, su movimiento habría sido br







