Mundo ficciónIniciar sesiónPero ella solo sonrió, más ampliamente que antes. Esa sonrisa, tan dulce a simple vista, era pura provocación. Camila tuvo que contenerse para no lanzarse sobre ella; apretó el tenedor con tanta fuerza que el metal chirrió entre sus dedos. No podía creer lo que estaba viendo. ¿Esa era la misma mujer que solía callar, resignada, cuando la encontraba con Alejandro? ¿Qué había pasado con esa docilidad?
No, no pod







