—¿En el estado en el que se encuentra Valentina?— preguntó Robby, con una mirada incrédula que pesaba más que cualquier palabra.
Alejandro guardó silencio unos segundos antes de suspirar con calma y responder:
—No.—
—Jamás te atrevas a divorciarte de Valentina mientras ella esté así. Espera al menos hasta que se recupere por completo.— La voz de Robby sonó grave, con una mezcla de decepción y autoridad. —Y quiero que lo sepas, Alejandro. Aunque no comparta tu deseo de separarte de una mujer tan