Se levantó despacio, tomó su bastón que descansaba junto al sofá y comenzó a caminar, guiándose por el sonido suave de las puntas que golpeaban el suelo. Alejandro no apartó la vista de ella ni un segundo, siguiéndola con la mirada hasta que su silueta desapareció tras la pared que separaba la sala de estar del pasillo. Sabía perfectamente que se dirigía a su habitación.
Soltó un largo suspiro. Había tanto que no sabía de Valentina… Siempre la había visto solo desde la superficie, sin imaginar c