Capítulo 65— Vale la pena el riesgo
Narrador
Simón aún tenía sus manos sobre su rostro, sus labios apenas rozando los de ella cuando habló.
—Si no te alejas ahora mismo… no voy a poder detenerme.
Su voz era un susurro grave, una advertencia cargada de deseo y control a punto de romperse.
Dalia no se movió, sus ojos anclados en los de él. No tenía miedo, no tenía dudas, solo una certeza abrumadora que le quemaba la piel.
Y entonces, sin decir nada, dio un paso atrás, se llevó las manos al borde