Capítulo 64— Un besó dice más que mil palabras
Narrador:
El hotel era básico, pero decente, de esos que sirven para una noche de emergencia sin hacer demasiadas preguntas. El recepcionista los miró con curiosidad cuando pidieron una habitación, pero no hizo comentarios cuando Simón deslizó su tarjeta de crédito dorada y tomó la llave. Cuando subieron y abrieron la puerta, la realidad se les presentó con un detalle que no habían considerado.
—Solo hay una cama —anunció Dalia, cruzándose de brazo