(POV Kyler)
El sol comenzaba a ocultarse tras las cumbres afiladas de los Alpes, tiñendo el cielo de un naranja violento. Tras el caos en la cocina de Connor y Maya, los niños se habían encaprichado con quedarse un rato más jugando con sus amigos. Aria, todavía con las mejillas encendidas y evitando mirarme a los ojos, terminó aceptando.
—Está bien, se quedan —sentenció ella, ajustándose el abrigo—. Pero yo debo volver. Bruno llamará en cualquier momento y no quiero que el servicio reporte que