Mundo ficciónIniciar sesiónEl viejo se aleja gruñendo y le pide a la empleada que llame a su esposa. Ella se aparece minutos después, como siempre, tan elegante y seria.
—Buenos días, señora Madison. —saluda King.—Quisiera decir lo mismo, pero se habrá dado cuenta de que no es así. LA prensa se ha apoderado de mi casa desde la madrugada, el ruido que ahí interrumpió mi sueño, debería ser ilegal esta clase de acoso.<






