Mundo ficciónIniciar sesiónThomas se carcajea a más no poder, mientras acelera y hace saltar del asiento al pequeño William.
—Tú y yo nos llevaremos muy bien —le dice mirándolo una vez más—Tienes el carácter de tu madre. No pensé que tuvieses las agallas para jalar del gatillo.
—Sabías que no tenía balas.—Me crees tan tonto para dejar un arma cargada ante la vista de un mocoso llorón e impulsivo. Pero d






