Kevin sabía que tenía que ser cuidadoso por ella. Se había sentido aterrorizado con el primer contacto de su piel, porque a pesar de que ella había estado con otro hombre y había dado a luz a un bebé, tenía una inocencia que él había visto hora tras hora al pintarla. Y si iba a arrebatarle esa inocencia, estaba decidido a darle placer a cambio.
Ella era increíblemente receptiva y sensible, y su cuerpo parecía fluir bajo sus manos. Su piel se volvía aún más cálida en cada punto que él cubría co