Días después, reflexionó que ella no cambiaría nada en él, ni de su apariencia ni de su forma de ser. A veces deseaba que él se abriera un poco más, que compartiera con ella sus sentimientos y sus ideas, pero no había perdido la esperanza, y creía que algún día llegaría a hacerlo.
Quería formar parte de su vida completamente, como amante, esposa y compañera, pero de momento sólo había llegado a ser las primeras dos cosas.
En ese momento se abrió la puerta, y se volvió hacia ella.
—Si estás lis