Tomás llegó al almacén a las diez de la noche.
El lugar estaba en las afueras. Rodeado de otros almacenes abandonados. Sin cámaras. Sin testigos.
Perfecto para este tipo de negocios.
Estacionó el auto. Apagó el motor. Esperó.
Las puertas del almacén se abrieron. Una luz tenue salió del interior.
Tomás bajó del auto. Caminó hacia adentro.
El tipo ya estaba ahí.
Grande. Muy grande. Casi dos metros. Complexión robusta. Tatuajes que subían por el cuello. Cicatrices en los nudillos.
Estaba junto a u