Capítulo 25: Comprensión.
Toqué algo cálido y duro. Los párpados me pesaban. La noche estaba fría y las cobijas tibias. Mi mano examinaba la zona caliente y firme.
―Si bajas un poco más me provocarás una erección ―dijo una voz adormilada.
Abrí los ojos de golpe. Derek estaba acostado a mí lado, con los ojos cerrados y el pecho descubierto. Mi mano descansaba sobre su abdomen entrenado.
Por impulso, lo golpeé justo en esa muralla de rocas llamada abdomen.
―¿Qué haces aquí? ―grité, con el corazón a mil.