Elisa se levantó de la cama, se vistió a toda prisa, estaba nerviosa, trató de no hacer casi nada de ruido, pero Leander había despertado, y fingió dormir, cuando se dio cuenta de que los movimientos de su esposa eran demasiado lentos y cuidadosos.
«¿Qué estás haciendo ahora, Elisa?», pensó, pero no dijo nada.
Fingió que dormía.
Elisa se levantó, y ya vestida, abandonó la alcoba con pasos muy lentos.
Leander saltó de la cama, y se vistió tan rápido como pudo, salió y la siguió, la observó desde