Helena y Henrik se fueron el viernes a las seis de la mañana.
No hubo despedida en el aeropuerto. No era el tipo de partida que pedía eso. Era la partida de dos personas con un trabajo concreto en un lugar concreto y con el protocolo revisado y los contactos verificados y los teléfonos satelitales activados. La profesionalidad de quien va a hacer lo que sabe hacer.
Helena llamó desde el aeropuerto de Heathrow en escala.
—En tres horas embarcamos.
—¿Todo bien? —preguntó Nathan.
—Todo bien. —Una