El título del quinto libro llegó un miércoles de marzo.
Evelyn no lo anunció. Nathan lo supo porque a las nueve de la noche Evelyn salió del estudio con el cuaderno nuevo bajo el brazo y la pluma en la mano y se sentó en el sillón del salón donde nunca se sentaba para escribir, lo cual significaba que había terminado algo y que lo que había terminado no requería seguir en el estudio sino existir en otro espacio antes de ser nombrado.
Nathan estaba en el sofá con el bloc de notas de los proyecto