El primer caso del Departamento de Umbrales llegó un viernes de marzo.
Sophie llamó a las siete de la tarde. No desde Lavapiés. Desde el bufete, con el ruido de fondo de una oficina que estaba terminando la semana de trabajo y que todavía no había vaciado los pasillos. Nathan reconoció ese ruido específico: el tipo de oficina que trabaja hasta que el trabajo termina y no hasta que el reloj lo pide.
—Papá.
—Sophie. ¿Cómo está Madrid?
—Madrid está bien. —Una pausa corta, el tipo que Sophie usaba