Nathan leyó el libro un martes de agosto.
No lo anunció. No le dijo a Evelyn que iba a hacerlo. Sacó la carpeta azul del cajón donde la había guardado después de que Olivia la devolviera en julio con las ciento cuarenta y siete notas en rojo y la llevó a la biblioteca. Cerró la puerta. Se sentó en el sillón de cuero.
Eran las nueve de la mañana.
Empezó.
La primera página tenía el tono que Nathan reconocía como el tono de Evelyn cuando escribe sin audiencia: preciso, sin adornos, con la temperat