Tres días pasaron como un tornado de seda y documentos legales.
Diana canceló nuestro almuerzo. Un mensaje escueto: "Emergencia de trabajo. Te busco pronto. Ten cuidado."
No insistí. Tenía suficiente con sobrevivir el entrenamiento intensivo de Irene sobre protocolo social, las reuniones interminables con Harrison sobre el acuerdo prenupcial, y las sesiones de estilismo que me dejaban sintiéndome como una muñeca de porcelana.
Y ahora, viernes.
El día de mi boda.
Mi segunda boda.
El espejo del ve