El octavo artículo salió en abril.
No en la publicación de Bruselas. En una revista de investigación humanitaria con sede en Ginebra que llevaba treinta años publicando sobre acceso al agua potable en regiones de alta presión climática. La diferencia con las publicaciones anteriores era el alcance: no el Mediterráneo oriental, no el Atlántico norte. El norte de África, con las fuentes que Amara había conectado a través del panel de monitoreo de la Unión Africana y que Helena y Henrik habían pas