Gabriel Cox.
Sentimos que moríamos cuando vimos a los licántropos rodear la montaña, pues eran demasiados. Solo cinco subían pero habían otros cuatro lobos siguiendo el olor de Dania o quizás el nuestro. Ya que estábamos del otro lado de la cascada del río dándonos una ducha, no podían vernos, pero decidimos mantenernos quietos ante la decisión de Dania, ya que ahora somos muy conscientes de su poder.
Ahora que los licántropos se han ido, y descubrimos el posible poder de mi hijo, lo primero qu