55. No es inocente
Jayden Bowen
Los labios de Margot tocan los míos como en una reverencia, se siente casi como si estuvieran pidiendo permiso para hacerlo. Y me deleito al sentirlos tibios, cálidos, perfectos; y de inmediato estoy hambriento. Joder, es que desde la primera vez que la bese en ese baño es como haber descubierto una adicción de la que no tenía idea y de la que no me quiero olvidar. Por lo que no demoro en profundizar el beso.
Mis manos se afianzan a su cintura y la atraigo por completo hacia mi. N