Alicia permanecía sentada en el elegante sofá con la mirada perdida, no podía asimilar tremenda noticia. Sintió como si le hubieran partido el corazón en dos, en cuestión de segundos, le habían arrancado la felicidad que tanto le había costado encontrar y todo su mundo se había hecho añicos.
— ¡Alicia mi amor! ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes? ¡Despierta por favor! —gritaba Galeano desesperado.
Alba se acercó y le dijo molesta:
— Después de una noticia tan horrible como esa ¿Qué pretendías? La