Mañana es mi boda. Me quedo mirando al techo con la mirada perdida y cerré los ojos dejando caer lágrimas de angustia y dolor. Mi madre, mi hermana y mi papá se quedaron en casa, ya que mañana sería el gran día de mi destino final y mi desgracia. Suspire y me levanté, necesito agua.
Reviso la jarra y no hay, así que decidí ir a buscar a la cocina por mi propia cuenta. Con mis pies descalzos camino por el vestíbulo y al pasar por la habitación de Ronan escucho gemidos agudos. Volteo los ojos exa