Mundo ficciónIniciar sesiónAquella tarde de primavera, caminando en compañía de su cachorra, por las calles de París. Él ya no tenía la esperanza de volver a sentir y amar; habían pasado nueve años, en que su amada luna había perdido la vida, a causa de aquella daga. No era extraño verlo, triste y sus ojos verdes sin vida, allí iba caminando perdido en sus pensamientos. Sin imaginarse que su vida cambiaría. Una mujer, por cierto, muy parecida a su luna, cambiará su vida llegando a sentir ese esquisto olor que su alfa ha buscado durante años. Luego de una discusión interna con sus partes animales, llega a la conclusión de que Roxanne es su "Amada luna"
Leer más¸.☆¸.♡.¸• ๑۩۞۩๑ • ¸.☆¸.♡.¸ Narrador Ana avanzó por el pasillo con una mano sobre su vientre. No como defensa, sino como afirmación. Cada paso era una decisión. Cada respiración, un recordatorio. Frente a la puerta de los aposentos de Enzo, no dudó. Entró sin anunciarse. Enzo estaba ahí, como si la hubiera presentido. La luz tenue revelaba su rostro cansado, el pecho descubriendo el vaivén de emociones que no lograban dormirse. —¿Vienes sola? —preguntó, pero no miró su vientre. Miró sus ojos. —Ya no estoy sola —respondió Ana, y sus dedos rozaron su abdomen con intención. —Y eso lo cambia todo— Enzo se acercó con calma. No la tocó. Solo se detuvo frente a ella. La mirada clavada en la mujer que ya no solo era Luna, sino madre en formación. Refugio y batalla. —¿Por qué viniste? —susurró. Ana respiró hondo. —Porque antes era fácil correr. Ahora, todo se mueve dentro de mí, incluso el miedo. Y tú… tú eres el único que puede ayudarme a sostener esto sin romperme— La ha
...•°ー・●◎○■◇◆⇢♡♪♡⇠◆◇■○◎●・ー°•...NarradorCrucé el umbral del castillo con el alma hecha pedazos. Aunque las paredes me parecían las mismas, algo dentro de mí había cambiado. No venia como pareja de Enzo. Llegaba como la luna de esta manada como la madre de los lobos.Entonces las escuché.Aurora corrió hacia mí con sus mechones alborotados y una sonrisa que siempre logra desmontar mis defensas. Gaia caminó con esa calma suya que parece más antigua que su corta edad, mientras Dafne saltaba como si el mundo fuera suyo. Denis, me miró primero sin decir palabra. Ese silencio suyo siempre ha hablado más fuerte que cualquier grito… y luego se lanzó a mis brazos como si supiera que necesitaba ese abrazo más que el aire.Los rodeé con mis brazos, sintiendo sus cuerpos cálidos.La tela de mi vestido comenzaba a tensarse en la parte baja del vientre. No era mucho, apenas un indicio... pero suficiente para que lo sintiera.Mi embarazo ya no era un secreto, ni un rumor susurrado por la manada. Er
┏━────╯⌬╰────━┓NarradorLa reunión con el Consejo de Lobos estaba en pleno apogeo. Los Alfas de las diferentes manadas se reunieron para discutir temas importantes relacionados con la supervivencia y el bienestar de sus lobos. Uno de los temas principales en la agenda era el número de lobas preñadas en cada manada.Cada Alfa se puso de pie y dio a conocer el número de lobas que estaban en cinta en su manada. Cuando llegó el turno de Enzo, se levantó y anunció que tenía varias lobas preñadas, pero no mencionó específicamente a Ana.El lobo Alfa más viejo, un lobo gris con experiencia, miró a Enzo con interés. —Enzo, ¿tu camada ha aumentado? — preguntó.Enzo dudó un momento antes de responder. —Aún no he tenido noticias de Ana —dijo, — No sé si está preñada o no — Los miembros del Consejo se miraron entre sí, y luego el lobo Alfa más viejo habló. — En ese caso, decidimos alargar la reunión un día más — dijo. — Queremos que la Luna Real Milenaria esté presente en nuestra deliberación —
𖡨❯╅╾┽┄╼❮ཤ𖢘ཥ❯╾┄┾╼╆❮𖡨NarradorLa luna llena había llegado, y con ella, el celo de la manada. Durante dos días, los lobos se reunieron en un frenesí de apareamiento, con machos agresivos por sus parejas en celo. Maximus, el alfa, se aseguró de que todo transcurriera sin problemas, mientras que los centinelas se encargaban de mantener la seguridad de la manada.Las hembras en celo, se aparearon con sus parejas, y los machos se esforzaron por demostrar su valía.Mientras tanto, los lobos y cachorros que no estaban en celo se cuidaron mutuamente, asegurándose de que todos estuvieran a salvo y felices. Las hembras no en celo se encargaron de cuidar a los cachorros, mientras que los machos más jóvenes, Maximus y los centinelas se aseguraron de que todo transcurriera sin problemas, resolviendo cualquier conflicto. Después de dos días de intenso apareamiento, la manada se calmó, y todas las familias se reunieron en sus casas para descansar y recuperarse después de dos dias sin descansar.la





Último capítulo