—E-Es.. que.. no encuentro.. a mis papas. —dije mientras admiro su belleza.
—¿Quieres que te ayude a buscarlos?.
—Si. —chillé feliz.
No entendía porque pero no le tenía miedo a pesar de que era un desconocido que podría ser peligroso, pero no me sentía en peligro con el a mi lado, sentía que podía confiar en él. Caminamos por unos minutos hasta al fin pude ver a mis padres preocupados por mi.
—Gracias príncipe. —dije con una sonrisa.
—Así, con esa sonrisa, luces hermosa.
Salí corriendo llamando