—hijo; me preocupas; no tienes apetito, duermes poco te vas a enfermar;¡háblame ,desahogate ! Le decia Mauricio a su hijo mayor ;quien miraba el jardín desde la ventana de su habitación y acariciaba el collar que Victoria le habia obsequiado a Emili.
«Papá; me siento culpable yo la traje hasta su muerte; si no hubiésemos quedado en florida Emili estaría viva.»
—No es tu culpa; son cosas que pasan;eso es parte del diez por ciento de las situaciones que se escapan de nuestras manos. Dijo su padr