Había algo en el aire, algo sin decir, que los mantenía en esa burbuja de incertidumbre. Ninguno de los dos se había atrevido a avanzar más allá de lo físico, a pesar de la atracción indiscutible que sentían el uno por el otro. Claro, ya habían compartidos un par de besos, caricias furtivas, pero nunca el paso completo, nunca la intimidad total que tanto deseaban y, a la vez, temían.
Erika sintió una extraña mezcla de nerviosismo y deseo. Se acercó lentamente a él, con sus manos temblorosas, pe