Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl día había amanecido con un cielo tan azul que parecía una promesa. La brisa cálida del mar se colaba entre los cipreses y las bugambilias, cargada del aroma a romero y azahar que impregnaba los jardines de la Villa Bellandi. Pero bajo esa belleza, latía algo más. Una tensión invisible. Un susurro en los pasillos. Porque aunque ese día se celebraba una boda, hacía apenas veinticuatro horas que se había enterrado







