Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl cielo de Calabria ardía en tonos rojizos y púrpura, como si el mismo firmamento llorara en silencio la pérdida de un hijo que fue enterrado demasiado pronto.
Tal como Dante había ordenado, el entierro se realizó al final de la tarde, sin ceremonia religiosa ni grandes discursos. Solo tierra, piedras, y una lápida sencilla con el nombre Enrico Savastano, la fecha, y una inscripción breve que él mismo eligió:
“Leale fino alla fine”. (Leal hasta l







