Minutos antes...
Svetlana parecía una leona en cautiverio. Su cuerpo, tenso y en alerta, se movía en círculos por la habitación, sus pasos creando un patrón invisible sobre la alfombra. Si seguía caminando de esa manera, pronto abriría una zanja en el suelo.
Cada fibra de su ser vibraba con una inquietud que no lograba controlar. Sentía el pecho oprimido, como si una mano invisible se cerrara sobre su corazón, estrujándolo. Todo lo que estaba sucediendo la tenía intranquila.
Por primera vez des