Washington D.C.
Cuartel Secreto de Operaciones Internacionales
El silencio en la sala de comunicaciones era tenso, artificial, como el aire contenido justo antes de una tormenta. Siete hombres y una mujer, todos con placas de acceso de nivel alfa, rodeaban la mesa de conferencias de vidrio templado. En la pantalla principal, un mensaje encriptado acababa de aparecer.
El primero en leerlo fue el Director Leland Bishop. Su mandíbula se tensó, el ceño se le frunció como si las palabras le quemaran