El salón estaba en penumbra. La única fuente de luz venía de la lámpara colgante sobre la gran mesa ovalada de roble. Todo a su alrededor era sombra, tensión, concentración. El tipo de atmósfera que no permite distracciones ni ruido innecesario.
Sobre la superficie lisa de la mesa, descansaban varios objetos: Un mapa desplegado, carpetas negras con sellos de seguridad, tablets encendidas con patrones de movimiento satelital, tazas a medio beber… y un arma sin seguro.
Alrededor, seis hombres.
Y