Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa moto, empapada de lluvia y salpicada de barro, quedó oculta entre unos matorrales que ya conocía bien; un lugar usado otras veces para desvíos, encuentros y fugas. Allí lo esperaba una camioneta blindada, llegada como refuerzo, con los cristales tintados y el motor encendido. No hubo palabras. Solo el seco asentir del conductor y el golpe sordo de la puerta al cerrarse. El interior olía a cuero y pólvora reciente. Todo en esa noche era un eco de lo







